‘Sailing Yatch A’


  • Su precio ronda los 400 millones de euros, está diseñado por Philippe Starck y realizado en acero.

Es impresionante, llamativo y quizá también pueda recibir el calificativo de raro. Pero es un lujo para su propietario, el multimillonario ruso Andrei Melnichenko, e incluso para la vista. El ‘Sailing Yatch A’ es el yate a vela más grande del mundo, está mañana retenido en Ciudadella de Menorca.

El buque tiene casi 143 metros de eslora y 25 metros de manga, y su precio ronda los 400 millones de euros. Botado a finales del año pasado, no estuvo listo del todo hasta este 2017. Y es que su construcción se prolongó durante cuatro años. Está diseñado por el presigioso Philippe Starck con aportaciones del propio Melinichenko, que a sus 45 años amasa una de las mayores fortunas del mundo (la número 97 en la lista Forbes hace unos años). Su capital ha sido estimado en unos 9 billones de dólares y ha amasado su fortuna gracias a la producción de fertilizantes (EuroChem), la producción de carbón (Suek), la generación de energía (SGK) y la exportación de tuberías (TMK).

El 'Sailing Yatch A'

El ‘Sailling Yatch A’ es un buque monocasco y sus mástiles superan los 90 metros (las grúas del puerto de Málaga miden 100 metros de alto, la catedral de Málaga 84 metros y la noria del puerto 70), encargados de aguantar las velas que alcanzan una superficie de unos 3.700 metros cuadrados. Comenzó a construirse en el astillero alemán de Nobiskrug, pero debido a su tamaño tuvo que se trasladado a medio montar a los de German Naval Yards, de Kiel. Su diseño es tan peculiar que para tan sólo para desarrollar el inmeso aparejo de este buque tuvieron que intervenir diversos especialistas en distintos ámbitos. El diseño de las velas y la ingeniería proceden del estudio holandés Dykstra Naval y los mástiles se encargó Magma Structures (inglesa). La española Future Fibres de Valencia se encargó de las botavaras y Doyle Salils (EEUU) ha fabricado las velas. El casco está construido en acero y tiene refuerzos en fibra de carbono. Tiene ocho cubiertas y en una de ellas va un helipuerto. También tiene un espacio sumergido para poder contemplar el fondo marino y otro elevado en el mástil central que permite unas vistas increibles.

Cuando no navega a vela, dos motores MTU diésel de 3.600 kW y otros dos eléctricos de 4.300 Kw se encargan de su propulsión. Su velocidad de crucero es de 16 nudos, siendo la velocidad máxima de 22 nudos. Tiene una autonomía de navegación de 5.300 millas marinas.

Imágenes: formentera photography


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